Sinopsis: Dos hermanos guardianes, de una élite de soldados infernales de más prestigio en todo el sub-mundo.
¿Quién dice que los seres del infierno no pueden ser corteses, e incluso elegantes? Agni y Rudra no sólo lo son, sino que, además, no pensaban realmente atacar a Dante (más bien, todo lo contrario) hasta que éste reveló sus intenciones de cruzar por la puerta que a ellos les tocaba resguardar.
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-Mira hermano, han pasado siglos pero al fin
tenemos visitas...
-¡Ya lo veo!
- Debemos entretenerlo...
- Así es, debemos ser magníficos anfitriones...
- ¡Sí, sí! ¿¿Qué hacemos??
- Eeeh, no sé, pero debemos pensar en algo...(Dante suspira, fastidiado).
- Hermano, nuestro invitado está... suspirando
- Suspirar? Qué es suspirar?
- Bueno, suspirar es cuando..
- ¡Basta ustedes dos! En caso que aún no lo entendáis, lo que yo quiero es PASAR a través de la puerta!
- ¡Nuestro trabajo es cuidar esta puerta!
- Así es, ¡no podemos dejarte pasar!
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- Esta es la batalla de jefe más dura que has tenido hasta ahora, por la sencilla razón de que es la más engañosa. ¿Por qué? Porque si bien llegaste hasta aquí usando técnica más que fuerza bruta, ahora los papeles se invierten...
- Eso es: tienes que usar fuerza burrera. ¡Y MUCHA! Tanto como tus dedos te lo permitan.
- En verdad espero que hayas comprado algunas habilidades para tu espada Rebellion, eso la hará más poderosa. Sin embargo, la clave es la movida llamada "one million stab" (un millón de puñaladas o Rebellion Combo II), ambas son útiles.
- La técnica aquí es ensañarte contra uno y no dejar que respire: pégatele y empieza a golpearlo con la técnica "million stab" (presiona triángulo repetidamente corriendo hacia el enemigo), como estás muy cerca de un hermano, el otro no se atreverá a atacarte por miedo a pegarle.
- Pero CUIDADO, no mates a uno teniendo al otro con su barra de vida llena ¿por qué? Porque cuando uno de ellos caiga, el otro cogerá la espada del derrotado, y se hará unas 734890384790349283289389223 más poderoso.
- ¿Cuál es el consejo, entonces? Sencillo: acaba con uno cuando ya el otro esté a punto de morir.
- Una vez que uno muera, y por suerte, no tomará la espada del otro al instante, por lo que debes aprovechar ese precioso momento para ensañártele como si fueses un perro salvaje y golpearlo como si no hubiera mañana.
--> Misión cumplida. Ahora tienes una nueva arma en tu poder.