Sí señor, helo aquí, Devil May Cry 3.
Después de una desilusionante secuela (que aún estando bastante por encima de los otros juegos de acción del momento era, a todas luces, inferior a su antecesora) los muchachos de Capcom han buscado redimirse, ¡y vaya que lo han logrado!
A pesar de ser una compañía brillante, Capcom, muchas veces, ha pecado de ser como un perrito faldero... uno que, a veces, intenta aprovechar las oportunidades a un precio barato (Devil May Cry 2, por ejemplo, estuvo mucho menos elaborado y fue más corto que el original) pero nosotros, los fans, ni cortos ni perezosos, enrollamos un papel de periódico y le dimos un buen golpe en el hocico. La desilusión creada por la secuela de uno de los juegos de acción más esperados del pasado 2003 no quedó impune, y gracias a ello, volvemos a tener un juego que, sin dudas, marcará una pauta en el presente año.
Devil May Cry 3 se caracteriza por tener violencia a raudales, incluso a veces burrera y exagerada... es para la acción lo que Sonic fue para la velocidad.