Eliteguias GUÍAS    TRUCOS    LOGROS / TROFEOS    FORO    COLABORA    BUSCAR

Guía Mundodisco

Últimos pasos

 

 

En la plaza del pueblo encontré al pobre burro atado en la picota como un criminal, y esta vez pude cortarle un trozo de cola con ayuda de las tijeras y fabricarme con ella un bigote. Pregunté a los guardias acerca de la espada que tenía en mi poder y me explicaron que los enanos que trabajaban en la mina podrían ayudarme a arreglarla.

 

Salí de Ankh-Morpork, me dirigí al lugar de las montañas donde se encontraba la entrada del templo de Offler y conseguí librarme del monje que custodiaba la puerta con ayuda de la alfombra. Dentro, encontré una venda para los ojos en un colgador y una gran cantidad de trampas mortales que impedían el acceso a un altar.

 

Encontré dos enanos trabajando en la mina, y uno de ellos, el herrero, me dijo que arreglaría la espada a cambio de un vaso de vino de bayas. Una vez en la taberna, el camarero me explicó que no le quedaba vino y que tendría que ir a buscarlo a la bodega, pero la bodega estaba llena de ratas y le daba demasiado miedo entrar. Así que me dirigí a la posada, encontré una extraña criatura detrás de la puerta de la habitación, saqué las bisagras de la puerta con ayuda del destornillador y le convencí para que acabara con las ratas de la taberna.

 

De regreso al "Tambor roto" encontré el camino a la bodega libre y llené la jarra con vino de bayas de uno de los barriles. Guardé la jarra de vino en mi propio inventario para evitar que mi equipaje se la bebiera, volví a la mina y, a cambio de la jarra de vino, el enano se ofreció a arreglar la espada.

 

Alimenté de nuevo a M16 con los carbones que ardían en el horno de la mina, repetí el proceso con el fuego de las mazmorras del palacio y, finalmente, le dí de comer un petardo. Con el estómago de M16 cargado a la máxima potencia, y con parte de los requisitos necesarios para convertirme en un héroe, me dirigí a la plaza de la ciudad y allí se desarrolló un terrible combate entre M16 y el gigantesco dragón.

 

Pero entre el fragor de la batalla decidí lanzar al dragón la tarta de natillas y, ante el asombro de todos los presentes, el dragón resultó ser una hembra en celo que se enamoró perdidamente del pequeño M16. Los enamorados levantaron el vuelo y abandonaron el lugar, devolviendo la paz a Mundodisco.

 

Fuente: Juegomania.org