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Guía Metro: Exodus

Páginas del cuaderno oculto

Carta a un hijo

 

 

Hijo, me has preguntado acerca de Giul, si sé algo sobre su paradero y sobre sus orígenes... No sé por qué te interesa, pero tengo mucho que decir... Al principio, los lugareños intentaron crear tensiones entre nosotros, montar una gresca. No llegaron a nada porque el Barón sabía que quien más armas tiene es quien controla el cotarro, incluso por aquel entonces, y él era quien más armas tenía. Más tarde, como era el más fuerte, los líderes del resto de bandas se sometieron a él, así que la idea de un enfrentamiento estaba descartada. Ellos no se resistieron, ya que necesitaban agruparse para tener una oportunidad. Además, estaban demasiado ocupados peleándose entre ellos como para intentarlo.

 

Los lugareños sin coches se quedaron en sus agujeros, esperando a que se fuese algún día, pero no lo hizo. De hecho, empezó a hacer cosas aquí. Entonces salieron, pero era demasiado tarde; los aplastamos como a hormigas.

 

Al poco, iniciaron una guerrilla y estuvieron años dándonos problemas... Por ejemplo, unos chicos salieron en patrulla y, en cuanto sus coches giraron en una colina, oímos disparos. Al llegar, los coches estaban ardiendo y los chicos, muertos. ¿Cómo, quién y desde dónde? Buena suerte para quien quiera descubrirlo...

 

Muchos de ellos se escondían en las montañas... Los que se quedaron en las tierras del Barón contaban historias y cantaban acerca de los “Libres” que les llevaban comida... Esa fue la primera vez que oí hablar de esa zorra de Giul. En aquella época, todavía era una enana, pero también totalmente despiadada, una asesina a sangre fría. No dejaba a nadie con vida. Obviamente, los esclavos la adoraban. Decían: “Ah, es una chica, peo acaba con el enemigo como nadie”, así que empezaron a contar historias sobre ella también.

 

Bueno, el Barón no es ningún tonto, ¡sabía cómo lidiar con esos cabrones! Empezamos a tomar rehenes, a ejecutar a diez esclavos por cada uno de los nuestros. ¿Que la aldea ayuda a los rebeldes? ¡Pues le prendemos fuego! ¿Que un lugareño sabe algo sobre los rebeldes? Pues lo dejamos con vida hasta que nos cuente todo. Ya sabes a lo que me refiero.

 

Los esclavos no tardaron en empezar a evitarlos como si fuesen una plaga. ¿Que alguien ve a un esclavo hablando con alguien sospechoso? Toda la familia de ese esclavo tiene una cita con el verdugo. ¿Que el esclavo cuenta a su amo que ha visto a alguien sospechoso? ¡Muy bien, disfruta del triple de raciones a partir de ahora y del agradecimiento del Barón! Los esclavos empezaron a vendernos a esos cabrones a montones. Nosotros también mejoramos nuestro juego, así que en unos años se redujeron a un simple recuerdo.

 

Giul podría ser la última perfectamente. Cuando el Barón la atrape, celebrará una gran fiesta para los muchachos, te lo garantizo. Pero ni se te ocurra decir que es una bruja que usa sus hechizos para ocultarse de nosotros. El Barón no se toma a la ligera esos comentarios; una vez lo vi usar su bastón para darle una paliza al imbécil que pilló alimentando esos rumores. Le dijo “¡Sois unos hijos de puta incompetentes, no lográis cogerla, así que empezáis a repetir los cuentos de los esclavos!”. Le dio una paliza de muerte, ¡y yo creo que se lo merecía! Eso es todo lo que sé. Intentamos descubrir dónde había nacido y quiénes eran sus padres, pero no hubo suerte...

 

Tu madre te envía dulces caseros; compártelos con los demás como siempre.

 

Le envío al Barón mis más sinceros respetos y mi gratitud. Dale un apretón de manos a todos los hombres que todavía se acuerdan de mí.

 

-Nivel: El Mar Caspio

 

Carta a un hijo Carta a un hijo

 

Cuando entras en los túneles bajo el faro, fíjate en ese guardia muerto con la barra de luz, la página está cerca.