Guía Dragon Age: Inquisition

Códice - Historia

Supersticiones de la familia real

 

 

Supersticiones de la familia real

 

La familia Valmont tiene sus rarezas, como cada familia. Pero ellos tienden particularmente hacia lo oculto. El emperador Reville el Loco creía en los fantasmas: estaba seguro de que su madre seguía aconsejándolo tras su muerte y de que la sombra enojada de su hermano gemelo buscaba su ruina. Contrató los servicios de adivinos para descifrar los mensajes que se le enviaban desde el más allá y aplacar la ira de su hermano muerto.

 

Su hijo, el emperador Judicael I, sentía una gran fascinación por todas las cosas antiguas y arcanas. Se dice que su deseo de reconstruir el palacio de Halamshiral -después de que un alzamiento élfico lo destruyera- se debía más a su interés en el propio lugar que a cuestiones políticas o del Juego. Dicen que eligió pasar los meses de invierno en el retiro de su familia porque creía que el palacio se encontraba ubicado sobre un nexo de magia élfica y que pasar tiempo allí se conferiría una vida más larga, como ocurriera con los legendarios elfos inmortales. AL final, el castillo no evitó su muerte, pues se le paró el corazón.

 

Su hijo más pequeño, el príncipe Reynaud, tenía un interés similar en los elfos y los Valles. Coleccionaba tallas de hallas, las bestias de carga dalishanas, que son sagradas para una de sus falsos dioses. Guardaba las estatuillas -todas obra de los artesanos dalishanos durante la Larga Marcha- en su habitación del Palacio de Invierno. Cuando su hija subió al trono, hizo que las reconvirtieran en llaves. Pero, ¿Por qué? ¿Y para qué? Nadie lo sabe.

 

--Un extracto de Historia de la arquitectura de Orlais, Volumen 1, de Elodie Ferrneau

 

Localización:

En el Palacio de Invierno tras encontrar una estatuilla de halla.