Guía Dragon Age: Inquisition
Códice - Historia
La condena al mundo entero

Así se ennegrece la Ciudad Dorada
con cada paso que dais en mis salones.
Maravillaos ante su perfección, pues es fugaz.
Habéis traído el pecado al cielo
y la condena al mundo entero.
--Cántico de Threnodies, 8:13
Hay muy poco del famoso Decimotercer Verso que deba interpretarse literalmente. Habla en boca del mismísimo Hacedor. Como él nunca se ha dignado a hablar directamente con Sus hijos, podemos estar seguros de que se trata de una obra de ficción. No obstante, hay hechos que lo apoyan, al menos en parte. Los anales que conservamos de tiempos anteriores a la primera Ruina dicen que, en efecto, siete maeses abrieron un portal para entrar en el Velo físicamente. Estos siete -cuyos nombres verdaderos se han perdido en la leyenda o se han ocultado deliberadamente- lo hicieron a instancias de los viejos dioses, que les “susurraron cosas desde sus antiguas prisiones”. También sabemos que la Ciudad Dorada, visible desde todas partes del Velo por cualquier mago de aquellos tiempos, se volvió más negra que la noche en el momento en que esos siete atravesaron sus puertas. Todo lo demás -Las acusaciones de “Pecado”, la insinuación de que estos siete se convirtieron en los primeros engendros tenebrosos, que fueron directamente responsable de las Ruinas venideras- no es más que conjeturas.
--De Cuestionando el Cantar, del maese Vibius Agorian
Completa la última misión principal La condena al mundo entero.