Guía Dragon Age: Inquisition
Códice - Lugares
Fortaleza Diamantina

De todas las decisiones que los guardas grises nos vimos obligados a tomar durante los años de penuria, puede que la más difícil fuera la de abandonar la fortaleza de Diamantina. Se construyó como baluarte contra los engendros tenebrosos que escapaban de la Sima Abisal, un símbolo de que habíamos hecho lo imposible devolviendo a esas criaturas a las sombras a las que pertenecían. Mantuvimos el terreno a salvo de nuevas invasiones, pero con el amanecer de cada nueva era, el recuerdo de nuestro sacrificio se volvía más tenue. El Acceso Occidental se había convertido en un erial y cada vez se hacía más difícil justificar el gasto que suponía mantener la fortaleza. No había más grifos que llenaran sus weyrs, apenas quedaban guardas que vigilaran sus almenas y los demonios que se colaban por el menguante Velo ya habían asesinado a demasiados hombres y mujeres. Cada visita del guarda comandante dejaba más patente que Diamantina se había convertido en un símbolo de nuestra decadencia. Aunque los engendros tenebrosos salieran de la sima, no tendrían a nadie más que amenazar que a los propios guardas.
De modo que,en los albores de la Era Bendita, sellamos las poderosas puertas de la fortaleza. Dejamos que el viento y la arena erosionaran las grandes estatuas de los grifos y nos retiramos a Montsimmard con cierta sensación de pérdida y vergüenza. Hace poco regresé con una pequeña expedición para recuperar suministros y me sorprendió ver que seguía en pie. Los enanos nos trataron bien; sospecho que Diamantina resistirá mucho tiempo más... Por sus pasillos ahora solo vagan los espíritus y los recursos de aquellos que dieron sus vidas para protegernos de la oscuridad.
--Del diario de Veldin, guarda gris de Orlais, 8:58 de la Bendita
Se consigue al encontrarte con Hawke en el Acceso Occidental, durante la misión principal Aquí yace el abismo.