Guía Dragon Age: Inquisition
Códice - Cuentos e historias
El templo perdido de Dirthamen

Los pocos que estamos aquí susurramos donde mora la sombra.
Algunas palabras permanecen sin pronunciar.
Las verdades se empujan hacia abajo, abajo de donde nunca volverán a salir.
“Dirthamen ya no está”, dijo él.
Nuestro altísimo nos trae esta terrible noticia.
¿Qué haremos? ¿Adónde iremos?
¿Y los antiguos secretos que arden en nuestros corazones?
Vendrán a por nosotros por la noche
Aquellos que nos quitarían las palabras
Y nuestro dios ya no se alza en nuestra defensa.
Nos aferramos a las paredes, a las paredes.
Ahora rezamos por un amanecer que nunca llegará.
Nuestro altísimo, él nos engaña.
Las edulcoradas palabras que brotan de su lengua
Sabemos la desesperación que enmascaran.
Nosotros, discípulos de Dirthamen, sabemos la
verdad, ahora y siempre.
El Altísimo promete seguridad.
“Yo protegeré nuestros antiguos secretos”, afirma todo lo que Dirthamen nos concedió estará a salvo.
Pero es nuestra sangre lo que busca
Un sacrificio oscuro e impío
Una prisión de mal para contenernos y apartar todo lo demás.
¡No lo aceptaremos, no lo aceptaremos!
Los secretos son locura para nuestros oídos, pero
son nuestros
El Altísimo no puede arrebatárnoslos.
Solo Dirthamen, nuestro custodio, solo él
Y si él no toma los secretos
son nuestros para siempre.
Su mente que no puede pensar
Su lengua que no puede hablar
Sus manos que no pueden tocar
Sus oídos que no pueden oír
Sus ojos que no pueden ver
Y así será atado nuestro Altísimo.
Nos acompañará en nuestro silencio.
Para su corazón, para su corazón
Nuestro Altísimo está atado.
El secreto que guarda, lo guarda con nosotros
La vigilia que guarda, la guarda con nosotros
Su miedo no nos debilitará
Nadie vendrá, querido mentor.
En nuestra eternidad, solo reina la oscuridad.
Examina las runas en el Templo perdido de Dirthamen.