Guía Dragon Age: Inquisition

Códice - Cuentos e historias

Majestuosos cabrones

 

 

Majestuosos cabrones

 

Recuerdo al penúltimo. No me acercaba a más de veinte metros, el doble de la envergadura. Eso te daba tiempo a moverte. La bestia estaba demasiado débil para hacer gran cosa. Aun así, me pareció respetuoso guardar las distancias y dejar espacio para el animal y su adiestrador. Se murió de hambre. No era así como debían acabar, y no era así como estaba acostumbrado a verlos.

 

Oh, eran unos majestuosos cabrones, y lo sabían. Pregúntale a cualquier guarda arrojado de mala manera por no quitar las liendres cuando debía. Verás, adiestrador y bestia tenían una afinidad, y ambos sabían lo que querían. Para el grifo, ese vínculo significaba acicalamiento. Es comprensible. Necesitaban lo que necesitaban. Hombre, ¡cómo pagar por llevar a un guarda comandante, con toda su armadura, como un rayo, derecho hacia el ala de un archidemonio! ¡Legendario, no me digas que no! Pero en tierra sabían que se les debía algo. Y no podías atajar y remojarlos sin más; tenían toda la majestuosidad de una rata chapoteando si les empapabas las plumas. No, era una tarea agotadora; había que limpiar diez malditos metros de ala. Y más valía que te acordaras de hacerlo, o el bicho podía enfadarse en el próximo vuelo y pasar demasiado cerca de un roble, o darte una caricia tan fuerte que te abollaba el casco. Aun así, con todo en equilibrio, toda garra afilada, no había nada que se le comparase. Podías descender del cielo y acunar Thedas en la mano.

 

En cualquier caso, sí, recuerdo al penúltimo. Después de caer, la túnica se llevó unos cortes, porque hacen esas cosas. Y luego lo quemamos. Y luego me emborraché.

 

No recuerdo al último de todos. Y no puedes hacer que lo haga.

 

--Comentarios de un guarda gris anónimo, extraído de los registros de Weisshaupt sobre la extinción de una especie muy apreciada, liberados para su consideración pública por Philliam, ¡Un bardo!

 

Localización:

En el Reducto de Therinfal. Aunque también se le puede comprar al librero de Val Royeaux.