Guía Dragon Age: Inquisition

Códice - Cartas y notas

Diario de la guarda Ailsa

 

 

Diario de la guarda Ailsa

 

Nunca había tenido un diario hasta ahora. Estaba demasiado ocupada con los guardas. Peor ahora me estoy muriendo y no tengo nadie con quien hablar. Me encuentro sola, y cada vez oigo más alta la música en mi cabeza. Siempre me había preguntado cómo saben los guardas cuándo oyen la Llamada. Se lo pregunté a Lyam una vez, después de haber bebido mucho. “Lo sabrás”, me dijo. Y así fue.

 

Al principio solo fue un susurro, como el chirrido de los goznes mal lubricados de una puerta. Pero pronto lo único que oí fue la música. Estaba ahí cuando enarbolé el bastón y me enjugué el sudor de la frente. Persistió en la risa de Lyam y me acecho en sueños. No puedo explicar el sonido –La canción--, pero lo supe. Es un veneno que te crece en la cabeza y te consume el cuerpo.

 

Vine aquí a morir. “En la muerte, sacrificio”. Pero yo no iré tranquilamente.

 

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Me abrí camino por la horda de engendros tenebrosos, y solo esperaba encontrar más de ellos cuanto más me adentrara, pero esto ha superado todas mis expectativas. Oír “Caminos de las Profundidades” evocaba en mí engendros tenebrosos, ruinas enanas, cavernas y muerte... pero aquí abajo hay todo un mundo subterráneo. Hoy mismo he dado con plantas con vetas de lirio, me he bañado en un lago en el que había agua vivificante y fresca y animales cautos, grandes y pequeños, que nunca había visto. No es posible que sea la primera guarda en ver estas maravillas.

 

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Las curiosidades de ayer --¿era ayer?-- me han distraído. He bajado la guardia, me he relajado. Es fácil que esto te pase cuando sabes que la muerte es inevitable. Pero entonces he tropezado con algo horrible. Lo he olido antes de saberlo: cadáveres. Hurlocks, Genlocks, criaturas que nunca había visto... mutilados, torturados y arrojados a fosos.

 

He huido a todo correr, no me visto el agujero. No puedo mover las piernas. Por el aspecto que tienen, deberían dolerme, pero no las siento. La música suena demasiado alta, el hambre es demasiado grande.

 

Aún puedo arrastrarme. No quiero morir así.

 

Localización:

-Forma parte del DLC El Descenso.

Se encuentra tras el primer portón sacrifical y sirve para comenzar la misión De rodillas rotas.