Guía Horizon: Zero Dawn

Observatorios

Museo de los exploradores

 

 

AUDIO:

 

Día 3 del Tour Apocamierda. Tenía trece años cuando irrumpí aquí como un vándalo. Lo hice con otro chaval. Se llamaba Star, creo. Aquel fue mi primer arresto. Un día para enmarcar para la familia Mati. Menudo elemento estaba hecho...

 

TEXTO:

 

Hola, mamá:

 

Star era un chaval problemático, como yo, pero no era lo bastante espabilado como para meterse en problemas por su cuenta. Yo no le contaba por qué lo hacía realmente, solo que irrumpir en el museo y vandalizarlo parecía algo divertido si íbamos puestos de Duster.

 

Solo tenía trece años, pero mi atracción por la tecnología y las drogas me había enseñado lo básico para piratear sistemas de seguridad. Usé un inhibidor para sortear la alarma de una ventana, y después me puse manos a la obra. Derribé holoexibiciones, aplasté maquetas, arranqué paneles de los muros, y los aplasté también.

 

Me había olvidado de Star hasta que empezó a gritar por unos cristales volando. Estaba ahí parado, con las manos en la cara y mirándome con los ojos como platos, asustado. Gimoteaba que esto era una locura y que nos iban a arrestar por mi culpa.

 

Tenía razón en lo del arresto, formaba parte de mi plan, pero se equivocaba en lo de la locura.

 

Mi orgía personal de destrucción no se debía a un episodio psicótico de histeria causado por las drogas. Era un ataque deliberado.

 

No contra el museo, sino contra Wyatt.

 

Habías empezado a salir con él unas semanas antes, y no me caía bien. Quería que se largara.

 

Cuando le invitaste a cenar, uno de los soporíferos temas de los que rajaba sin parar era sobre su labor en la junta del museo y cómo supervisaba la tecnología que compraban.

 

En fin, a lo que iba. Star tenía razón cuando dijo que nos iban a arrestar. Y no se hicieron de rogar. Star empezó a gritar que iba a quemarlo todo y lo siguiente que recuerdo era estar bocabajo sobre un montón de espuma expansiva. Los robots policías no se andaban con chiquitas. A diferencia de Star, yo me libré sin problemas. Nunca me habían apuntado con un arma de microonda, pero dicen que duele lo más grande. Eso sí, una semana después, todavía me estaba quitando trocitos de espuma del pelo.

 

Las multas y los daños ascendieron a dieciocho meses de renta básica. Por tanto, mis actos no solo avergonzaron a mi familia, sino que también la dejaron en la bancarrota.

 

Conclusión, el tiro me salió por la culata. No solo la cagué al intentar echar a Wyatt, sino que encima se lo puse a huevo. Él cogió y pagó la cuenta, y un mes o dos después os comprometisteis.

 

Es curioso, pero últimamente he estado soñando con aquella noche. Todavía veo el primer proyector que derribé, con el holograma de aquella pionera girando y cayéndose al suelo con un bolo mientras el emisor se desplomaba. Un golpe, un parpadeo, y ya no estaba.

 

La historia, víctima de un cortocircuito. Como ahora. Me pregunto si alguien sobrevivirá para construir museos sobre nosotros...

 

Cómo conseguirlo

 

Museo de los exploradores

 

Museo de los exploradores

 

En lo alto de esa pequeña roca en el punto indicado, pudiendo acceder a base de saltos, sin tener que trepar.