Guía The Witcher 3: Wild Hunt

Personajes

Damien de la Tour

 

 

Damien de la Tour

 

-Pertenece a la expansión Blood and Wine.

 

Una de las personas con las que se encontró Geralt en la corte de Beauclair fue Damien de la Tour, capitán de la Guardia Ducal. Estaba absoluta e incondicionalmente (decir “irreflexiblemente” sería injusto, aunque no del todo inexacto) comprometido con su posición y besaba el suelo que pisaba la duquesa. Si me permitís mi opinión personal, creo que estaba perdidamente enamorado de ella.

 

Daba la impresión de ser el típico soldado, es decir, un lacayo duro de mollera que, al ver a Geralt, al momento consideró indispensable demostrar quién tenía las partes pudendas más grandes. Geralt afrontó este desafío con una superioridad imperturbable, más lo aceptó, y con ello se granjeó una nueva enemistad.

 

Después de sangrar codo con codo con el brujo en combate, Damien decidió que el Lobo Blanco era ciertamente un tipo decente que solo quería ayudar. Podría decirse que incluso se dieron la mano y se reconciliaron. Moralmente, al menos.

 

Opción 1

 

Después de que Anna Henrietta fuera asesinada de modo traicionero por su propia hermana, Damien se culpó a sí mismo de todo y quiso morir por su propia espada como un hombre de honor. Lo único que le apartó esa idea de la cabeza fue pensar que Su Gracia nunca se lo habría perdonado. Damien guardó luto varios años, pensando a menudo en cómo habían sucedido los acontecimientos y quién era responsable de ellos. No solo la duquesa había muerto, sino también cualquier esperanza de alcanzar una amistad con Geralt de Rivia.

 

Opción 2

 

En última instancia, ocurrió lo que en un principio parecía inconcebible. El capitán Damien de la Tour dejó de ver al Lobo Blanco como un zorro en un gallinero. Solo hizo falta que Geralt salvar a aBeauclair de los ataques de la Bestia. Cuando todo hubo pasado, los dos hombres se hicieron amigos, a su modo rudo y varonil.

 

Opción 3

 

Tras la muerte de Syanna, Damien se sumió en el duelo, pues se tomaba muy a pecho cualquier cosa que afligiera a su duquesa. No solo era el principal ejecutor de sus órdenes sino también su compañero más cercano y su paño de lágrimas. Lidió con estas emociones a la manera ruda de un soldado y respetó las reglas del decoro, que le impedían culpabilizar a nadie durante el periodo de duelo, aunque, a juicio del capitán, toda la culpa debía recaer sobre cierto brujo de Rivia...