Guía The Witcher 3: Wild Hunt

Personajes

Radovid V el Severo

 

 

Radovid V el Severo

 

Al rey Radovid de Redania no le costó mucho revelarse como un gobernante duro e implacable, por lo que recibió el merecido apelativo de “el Severo”. Habían asesinado a su padre, el rey Vizimir, siendo Radovid muy joven. Así, gobernaron en lugar de él su madre, Hedwig de Malleore, y un consejo de regencia. No obstante, el joven Raovid pronto se hizo con el poder por derecho propio y se vengó de aquellos que le habían faltado al respeto. Empezó por obligar a todos sus oponentes políticos a jurarle fidelidad... o a enfrentarse a la muerte. No combatió únicamente contra Nilfgaard, sino también contra los magos, a quienes veía como la raíz de todos los males. Radovid también hizo todos los esfuerzos posibles por controlar la ciudad libre de Novigrado, cuya flota y tesoros podían decantar la balanza hacia la victoria de Radovid en el conflicto en curso.

 

La reunión de Geralt con Radovid le confirmó a este los rumores que circulaban en relación al estado mental del rey. El monarca redaniano era un loco peligroso que se hallaba atrapado en su propio mundo de visiones perturbadoras. No obstante, esto no le había mermado ni un ápice de inteligencia ni astucia. Pese a su aflicción mental, el joven rey seguía manipulando a sus oponentes como un hábil titiritero.

 

A Radovid le carcomía una hostilidad especialmente intensa hacia la hechicera Philippa Eilhart, alimentada desde su más temprana infancia. Se rumoreaba que había preparado un plan especial de torturas para ella, y aunque seguramente las dos docenas de puntos que se mencionaban era una exageración, daban una idea muy precisa de la dimensión de su odio.

 

El terror del reinado de Radovid había hecho que anhelaran la muerte de este no solo sus enemigos, sino también sus aliados y hasta sus súbditos.

 

La expresión “un monstruo encarnado” se adecuaba perfectamente a Radovid e lSevero. Quizá fuera la percepción de todos los actos crueles y bestiales que este loco había perpetrado lo que llevó al brujo a involucrarse en los planes para asesinarlo.

 

El odio que sentía por Philippa Eilhart demostró ser el punto débil de Radovid. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por capturarla, incluso abandonar la seguridad de su buque insignia.

 

El plan para sacar a Radovid de su escondite funcionó, aunque no sin complicaciones. Irritado por la desfachatez típica de Geralt, Radovid pidió a gritos la sangre del brujo, y Geralt solo consiguió esquivar el hacha del verdugo gracias a la intervención de sus compañeros de conspiración. Quizá fue el retraso que supuso esto lo que casi hizo que el monarca escapara de sus asesinos, pero finalmente no pudo burlar el destino y murió a manos de Philippa Eilhart, que apareció de repente, como un auténtico demonio de la venganza, para desquitarse de los agravios que le había infligido.